Mar adentro

No hay cosa que me guste más que la playa y el sol. El sonido del mar me da una sensación de paz que no consigo de ninguna otra forma. No entiendo como hay gente que puede vivir lejos del mar ( aunque en el caso de los montevideanos sea un "río ancho como mar ").
Sentarse entre estas rocas, sentir el rugido del mar y tomarse unos mates con unos pasteles o tortas fritas de las que venden arriba es uno de los placeres máximos en una tarde de verano no propicia para la playa.

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